Cuatro al cubo

“Lo plano calma, transmite confianza, sensación de control y equilibrio

¿Y por qué cuatro paredes? En un mundo con 3 dimensiones espaciales, en el que lo esférico manda a grandes escalas, y en el que lo curvo, alabeado e irregular domina todo lo que nos rodea, tendemos a construir con superficies planas todo nuestro entorno artificial. ¿Por qué? Es posible que la respuesta inmediata sea que es lo más sencillo y económico.

Si viajamos hacia atrás en el tiempo, a los orígenes de la civilización humana, podemos comprobar que los primeros intentos de moldear el entorno se basaban en la colonización de cavernas y grutas buscando cobijo y protección. En ellas, lograr la planeidad de sus superficies era algo ciertamente complicado, y que requería de un esfuerzo y de una tecnología aun por desarrollar. La propia naturaleza, orgánica y aparentemente arbitraria se aleja de la planeidad, salvo por los singulares casos de algunas formaciones minerales cristalinas, y de la especular superficie del agua en calma.

Nuestra propia naturaleza se aleja del plano. Somos seres blandos y alabeados, que aunque respetamos algunas básicas reglas de simetría, nos mantenemos erguidos y perpendiculares al horizonte solo gracias a un complejo sistema de auto equilibrado en el que nuestros sensores, músculos y cerebro trabajan de forma coordinada.

Pero a partir del momento en el que el hombre empieza a construir de verdad, la geometría y los sistemas para replicar empiezan a hacer acto de presencia. Imagino que al principio serían métodos tan sencillos como clavar una estaca y usar una cuerda para trazar la planta circular de un talayot, o servirse de un sencillo escantillón para tallar los sillares y mampuestos para levantar un muro. Y levantados los muros, buscando la verticalidad que garantiza su estabilidad, todo es concatenarlos y distanciarlos lo que nos permita el largo de unos palos, lo más rectos posibles.

Y es que después de todo y a pesar de nuestra curvada naturaleza, nos encontramos cómodos confinados en recintos de 4 paredes, un suelo y un techo. Lo plano calma, transmite confianza, sensación de control y equilibrio. Es fácilmente mensurable y geométrica y matemáticamente construible.

A Zaha Hadid o a Frank Gehry, probablemente este artículo les provocaría urticaria, pero a poco que se analizan las plantas de sus más fastuosas obras, se comprueba que tras sus orgánicas carcasas, los espacios se acaban compartimentando con 4 o 5 pareces planas, un suelo y un techo.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *