Dos tipos

“Las jirafas y ellos, los dos tipos de seres vivos que reinan la tierra.

Si los hombres del mito de la caverna de Platón salieran de su cueva y por casualidad lo primero que se cruzasen en su camino fuese una jirafa, podrían llegar a pensar que el mundo está lleno de seres enormes, con cuatro estiradas patas y un cuello larguísimo. Pensarían que están solos en este planeta que acaban de descubrir y posiblemente volverían corriendo a la caverna para evitar los ataques de esos cuellos infinitos. Las jirafas y ellos, los dos tipos de seres vivos que reinan la tierra.

La dualidad es intuitiva pero no siempre es la opción correcta, a veces es necesario ver las cosas desde otra perspectiva, llegar a imaginar que si esos seres alargados también respiran y tienen ojos como nosotros, puede ser que haya más animales allí fuera, cada uno con sus características y particularidades: algunos pequeños y gorditos, otros voladores, algunos con mucho pelo en el cuerpo… y que simplemente nos hemos encontrado al bicho del cuello largo. Es un planteamiento bastante aventurado teniendo en cuenta la escasez de pruebas, pero la dualidad, con frecuencia, conlleva limitaciones.

A la hora de afrontar un proyecto arquitectónico, podemos optar por dos estrategias bien diferenciadas: la caja de zapatos y la funda de guitarra. Dos maneras de atajar un problema. Plantear un gran espacio diáfano y flexible que se adapte a cualquier uso, como una caja rectangular de cartón donde podamos meter todo lo que queramos, contra ese diseño del salón del hogar donde la pared curva recoge el piano de cola de la abuela, como un estuche de cuero a la forma de la Stratocaster.

Podemos a su vez, optar por un proyecto tectónico, en el que la unión de diferentes elementos, normalmente lineales, conforman la construcción del espacio, como podría ser una cabaña de madera, frente al proyecto estereotómico, donde el espacio nace de la sustracción de la materia, como en una cueva de piedra. O una arquitectura más honesta que refleje su forma y estructura tal y como es, contra la arquitectura de la ilusión, que muestra una falsa fachada como si de un teatro se tratase.

Colocar dos posiciones aparentemente enfrentadas e interpretar que también hay que considerar todas las intermedias es olvidarnos de la realidad del mundo. No todas las variables se encuentran entre el blanco, el negro y el gris. Eso sí, existen dos tipos de personas, los que siempre empiezan una explicación diciendo: “existen dos tipos de…” y los que no.

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