Échale tierra

“Porque prácticamente todo lo que el ser humano consigue destapar, en algún momento es destruido.

A unos 15 kilómetros al nordeste de la ciudad de Sanliurfa, Turquía, nos encontramos con uno de los hallazgos arqueológicos más impresionantes de la historia, al menos, el que mayor preguntas suscita y que, su concepción y entendimiento, podría cambiar por completo el relato tradicional de la historia conocida. Se trata de Göbekli Tepe, una antigua construcción que a día de hoy se data entre los años 9600 y 8200 a.C. y que, difícilmente, podemos categorizar como ruina porque de hecho, no está en ruinas. Se preserva casi a la perfección debido a un hecho relativamente insólito: el complejo fue enterrado deliberadamente bajo cientos de metros cúbicos de tierra que lo han conseguido preservar durante más de 10.000 años.

Numerosos pilares megalíticos en forma de T de más de tres metros de altura se mantienen en pie como el primer día a pesar de los miles de años transcurridos y la infinidad de guerras que han poblado este mundo desde entonces. Escondidos, tapados, ocultos esperando a que alguna civilización futura los descubra, o al contrario, esperando a no ser descubiertos jamás. Porque prácticamente todo lo que el ser humano consigue destapar, en algún momento es destruido. La Acrópolis de Atenas ha sido saqueada por todas las culturas que han pisado Grecia, desde los romanos hasta los ingleses. Incluso fue víctima de un incendio provocado por los persas. Cuestiones que seguramente podrían haber sido evitadas si su ubicación no manifestara su gran poderío en lo alto del monte Licabeto. 

Göbekli Tepe ha sobrevivido enterrado bajo tierra y ahora nos da la posibilidad de descubrir si realmente el Neolítico fue tal y como lo imaginamos o si, por el contrario, civilizaciones con distintos niveles de desarrollo convivieron en armonía alrededor de todo el planeta. Nos permite replantear si el origen de la arquitectura propuesto por Laugier con su teoría de la cabaña primitiva es mucho más antiguo de lo que pensamos y si, esos primeros palos que formaron una choza, pasaron a ser pilares de piedra tallados donde apoyar un techo de madera mucho antes de lo que creíamos.

Sin embargo, lo que sí podemos asegurar sin miedo a equivocarnos es que algunas cosas es mejor dejarlas donde están, es posible que algunas de las ruinas más importantes de la historia de este planeta se conserven mejor a cientos de metros bajo tierra que en las vitrinas de un museo en Londres. 

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