El estilo no concreto

“Una evolución de sus ideales que se van refinando con el paso de los años, al igual que las arrugas de la frente o el cubismo de Picasso

Resulta relativamente sencillo identificar una obra de Picasso a simple vista, su figuración cubista ha conseguido trascender en el tiempo como una seña de identidad que, no solo consigue ser reconocida rápidamente en el mundo entero, sino que también dio comienzo, junto con su compañero Braque, a un nuevo estilo pictórico conocido hoy en día como cubismo. Por lo tanto, a pesar de la inconfundible firma del autor con su apellido subrayado en negro que actualmente da nombre incluso a un modelo de coches de la marca Citroën, podemos aventurar prácticamente a vuela pluma un cuadro de Picasso nada más verlo. 

Pero… ¿realmente el cubismo es el factor diferencial de la obra de Picasso? Indiscutiblemente existen autores o artistas que mantienen un leitmotiv en su obra que lo terminan encasillando en un modo de hacer concreto. Como el actor que se pasa toda su vida grabando comedias románticas y luego desentona en un thriller dramático por muy buena que sea la película. Pero, en muchas ocasiones, tanto en la pintura, la música o la arquitectura, no se trata más que de un proceso de investigación y desarrollo que indudablemente tiene que durar un tiempo prudencial hasta conseguir madurar las ideas.

Sanna, por ejemplo, lleva años investigando acerca de las posibilidades del espacio arquitectónico, de la relación en planta de las diferentes estancias de una misma edificación, cómo se yuxtaponen sus geometrías y cómo la estructura puede ayudar a establecer ritmos claros en ideas complejas. Por ende, bajo un ojo relativamente entrenado, un arquitecto curioso puede identificar a simple vista la autoría de su obra mediante fotos de los espacios interiores, exteriores, o simplemente al ver los planos del proyecto. Pero no sería justo decir que esta pareja de japoneses tienen un estilo característico. Aunque ciertos detalles se repitan como una muletilla, no se tratan de cuestiones en favor de remarcar su propio ego, sino más bien una evolución de sus ideales que se van refinando con el paso de los años, al igual que las arrugas de la frente o el cubismo de Picasso.

No se tratan de rasgos independientes que nacen de la noche a la mañana tras una idea feliz, sino más bien un extracto de una etapa concreta en el desarrollo de una vida realmente creativa. Una fotografía famosa que termina enmascarando el trabajo anterior y posterior de cualquier artista.

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