Gotham

“Gotham es sucia e insegura, y por eso tiene un héroe que se viste de murciélago para infundir miedo

Siempre me ha costado entender cómo puede influir tu entorno en tu forma de vivir, yo soy yo, aquí y en Pekín. Sin embargo, un pekinés no se sienta como yo en el sofá, no baja por las tardes a la playa para tomar café con los amigos, ni se relaciona igual  que yo con sus compañeros de profesión. Es posible que mi vecino de arriba tampoco lo haga, pero seguro que de una forma u otra, su forma de vida se retroalimenta directa o indirectamente de la mía y de la de todos los vecinos del edificio, del barrio o de la ciudad.

El color del cielo, el tipo de vegetación, las fachadas de los edificios, el pavimento de la calle. Todo lo que vemos o sentimos es parte del decorado de la vida. Tanto la ciudad como el entorno rural se definen en gran medida por su escenografía. Un compendio de elementos y sensaciones conforman una ambientación que siempre es silenciosa pero expresiva. Se camufla entre las acciones, pero las dota de cuerpo y carácter. Influye en gran medida en la cultura y en la forma de vida de sus habitantes.

Por ejemplo, Gotham es una ciudad oscura, de grandes rascacielos y peligrosos puertos comerciales, un lugar lleno de callejones y violencia, donde los criminales campan a sus anchas frente a la corrupción policial y política presente en cada esquina. The Batman de Matt Reeve presenta esta ciudad con un ambiente claramente definido y con la firme convicción de que los personajes actúan influenciados en cierta medida por la ciudad. No es necesario expresarlo explícitamente, al igual que en la vida real, es la visión periférica la encargada de enriquecer nuestro subconsciente con un sutil bombardeo de información constante a lo largo de toda la cinta. Intuimos las sombras, el frío en el ambiente lluvioso al anochecer, el sonido del claxon seguido de un grito en una carretera atestada de coches, y a personas delinquiendo sin ningún tipo de pudor. Gotham es sucia e insegura y por eso tiene un héroe que se viste de murciélago para infundir miedo.

En cierta medida, esto se replica al cambiar de escala. Siempre se ha dicho que la casa es un reflejo de la persona, pero también la persona es un reflejo de su casa. Los espacios, la luz, los muebles, los colores y cualquier elemento decorativo, incluso la ausencia de estos, pueden definir nuestro carácter, tanto de manera circunstancial como perenne. Nuestra casa y nuestra ciudad son parte de nosotros y nosotros somos parte de ellas.

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