La imaginación

“El justo instante en el que te sientes vivo y consciente de que todo es posible, hasta que deja de serlo

Acabo de terminar de leer Dune, la famosa novela de Frank Herbert de ciencia ficción, seguramente precursora de tantas y tan variadas historias y sagas que todos conocemos, desde Star Wars hasta Juego de Tronos. Se trata de una obra, al igual que muchas otras, en la que los personajes son el alma de la escena. Sus experiencias y motivaciones condicionan las acciones que se llevan a cabo. Sin embargo, en este caso, la escala colosal de la trama y del universo creado a su alrededor son clave para la comprensión de la historia. Tenemos algunas descripciones de los mundos donde se desarrollan los acontecimientos, los relatos de los “trópteros” volando hacía los puntos de extracción de la especia, incluso las detalladas descripciones de los “destiltrajes” y de toda la tecnología presente en estos planetas. Toda esta información se traduce en una nube de imágenes y ambientes que creamos automáticamente en el momento de la lectura. La imaginación es la pieza clave de la experiencia.

Toda esta inventiva, que seguramente es fruto, no solo de las palabras del libro, sino también de nuestras referencias pasadas, crea un cosmos de posibilidades inalcanzables a la vez que cambiantes. Si el relato no lo menciona, un tróptero puede tener dos alas o seis, depende de nosotros. Sin embargo, cuando este aparato volador es interpretado por algún dibujante, su física queda totalmente definida. Es curioso cómo la vista puede llegar a anular a la imaginación.

En el mundo de la arquitectura, al igual que en otras muchas profesiones creativas, el proceso de investigación para el desarrollo de la idea contiene un compendio de esquemas, que son como una galaxia de posibilidades que flotan en el vacío esperando a que le des forma. Sin embargo, cuando todos estos conceptos tocan tierra, la imaginación se acaba, dando paso a la fase del desarrollo creativo.

A pesar de que el dibujo es la herramienta principal de todos los arquitectos, este implica, inevitablemente, dar forma a las ideas, y por lo tanto, descartar otras. La belleza de la incertidumbre del resultado final es un momento mágico e irrepetible. Sinónimo del papel en blanco a la hora de escribir: para algunos puede ser fuente de agobio y desesperación, pero para otros, es el verdadero momento creativo, el justo instante en el que te sientes vivo y consciente de que todo es posible, hasta que deja de serlo.

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