La delgada línea gorda

“Las líneas no tienen espesor, esta tiene unos 4 metros de ancho, y si hubiera sido dibujada con rotulador tendría 6

Mario Neta siempre ha tenido un sueño. Desde pequeño pensaba que algún día podría jubilarse en uno de esos pequeños pueblos costeros con encanto, una pequeña pedanía dentro de un precioso parque natural. Se trata de un pueblecito de apenas 170 habitantes, un lugar de increíbles playas naturales, tranquilidad, paz y buen tiempo durante todo el año.

En 2006 consiguió comprar una pequeña parcela en segunda línea de playa, una auténtica joya. El pueblo es tan pequeño, que actualmente es imposible encontrar una igual, las casas casi se pueden contar con los dedos de las manos. Con toda la ilusión del mundo encargó la redacción del proyecto a un arquitecto de la zona, que con mucho mimo intentó encajar de la mejor manera posible una casita en esa estrecha parcela. Por azares del destino, en 2008, la quiebra de un banco en la otra parte del mundo dio comienzo a una crisis mundial nunca vista con anterioridad. Y dejó en evidencia la veracidad del efecto mariposa. Mario, que tiene una empresa de toldos y cerramientos, tuvo que posponer desgraciadamente la construcción de su retiro onírico.

Cuando la bonanza económica volvió a estar a su favor, intentó retomar el proyecto y pese a los gastos extras que esto supondría, no había nada en el mundo que ahora pudiera frenarle. Nada, excepto el cambio de técnico municipal y la nueva interpretación de una línea gorda a lápiz en un plano antiguo de papel. Plano que todavía no está digitalizado y por lo tanto una línea no es una línea, sino un polígono. Las líneas no tienen espesor, esta tiene unos 4 metros de ancho, y si hubiera sido dibujada con rotulador tendría 6.

Bajo esta nueva interpretación, este límite, que tiene como más que respetable objetivo proteger el lindero marítimo de construcciones abusivas, se convierte en el mayor enemigo del mismo pueblo, pues no impide que las casas ya construidas encima de la costa permanezcan estando ahí, a la vez que desarticula la formación de las manzanas traseras. En este caso en particular, el salón de Mario Neta sufre un corte diagonal en toda su longitud. Produciendo así una falta de alineación a la manzana y generando un pequeño espacio residual en el pueblo. Carne de cañón para meados de perros y acumulación de basura.

Lamentablemente las ciudades no las definen ni los arquitectos ni siquiera el sentido común, las definen el miedo de algunos técnicos a tomar decisiones razonables y prósperas para la ciudad.

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