Los 30

“Cada momento es único y privado, y la manera de abordarlo marcará el futuro

Antonio Sant’Elia fue un arquitecto y urbanista italiano que murió con 28 años y sin haber construido jamás ningún edificio, pero pasará a la historia por su manifiesto futurista de 1914 y por dejar una serie de dibujos que han sido de gran influencia para generaciones futuras por todo el mundo. Sin embargo, Louis Kahn o Zaha Hadid no llegaron a su plenitud profesional hasta alcanzar los 50 años de edad. Se podría decir que la arquitectura aglutina un gran abanico de conocimientos y habilidades, donde el poso del tiempo se vuelve de vital importancia para levantar una gran obra. La valentía del ignorante contra la razón del sabio.

Como bien se ha demostrado hoy en día, los edificios no duran menos que las generaciones que los habitan, así que los planteamientos futuristas de Sant’Elia no eran del todo acertados, sin embargo, el desconocimiento propio de su edad y la incertidumbre del contexto histórico que le tocó vivir le llevaron a esas ideas tan atrevidas. Por el contrario, el Instituto Salk de Louis Kahn fue proyectado y construido entre sus 58 y 64 años de edad, tras una infinidad de periodos y de idas y venidas en sus proyectos. Se trata de la obra más depurada de su pensamiento y eso no se logra en dos días.

Dicen que la creatividad se merma con la edad, que se compensa con la experiencia. Por eso, muchos artistas de avanzada edad intentan rodearse de gente joven y con ideas innovadoras para permanecer continuamente en la pomada. Picasso, sin embargo, era más creativo año tras año y siguió produciendo arte hasta el día de su muerte en una casita en lo alto de una colina próxima a Niza. Cada uno es preso de su tiempo y desarrolla su vida de la mejor manera haciendo malabares con las circunstancias que le rodean. Cada momento es único y privado, y la manera de abordarlo marcará el futuro.

Hoy es el día que más joven vas a ser del resto de tu vida, y sin embargo, hoy es el día que más viejo eres hasta la fecha. Mañana también será ese día y el jueves que viene, y al siguiente, y al siguiente… Vivimos en ese día constante, ese presente implacable que no termina. Sabes a la perfección cuándo empezó todo, pero apenas puedes llegar a intuir cuándo acabará al restar tu edad a la esperanza de vida de nuestra época.

Solo necesitamos algo de perspectiva y avanzar paso a paso, de la cimentación hasta la cubierta. Aunque siempre hay una forma de empezar la casa por el tejado, como las Torres de Colón de Madrid.

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