Necesito una terraza

“Sus premisas de partida no eran el olor de las paredes ni el sabor de los pilares, sino más bien resolver los problemas del día a día.

Llevo una semana preparando un texto continuista con “Mind the gap”, hablando sobre la visión desenfocada, las percepciones de los receptores en el mundo del arte y de cómo los sentidos, más allá de la vista, afectan a la hora de percibir un espacio, mirar un cuadro o escuchar una canción. Dando por hecho que la transmisión de emociones es lo más importante, que una canción es buena cuando nos hace sentir y que un cuadro necesita ser percibido hasta con la palma de la mano para entender qué quería decirnos el autor. 

Llevo una semana borrando textos y escribiendo encima, llevo una semana liándome con mis propios pensamientos. 

Sin embargo hoy salta la noticia del fallo del jurado del premio Pritzker, el comúnmente conocido como Nobel de la arquitectura, en favor de Lacaton & Vassal, una pareja de arquitectos consagrados con más de tres décadas de profesión. Anne Lacaton, francesa de nacimiento y Jean-Philippe Vassal, francés de procedencia marroquí, acaban de poner sobre la mesa lo que realmente importa. Resolver problemas. 

Al conocer la noticia, automáticamente volvió a mi mente el proyecto de reforma de las viviendas sociales que realizaron en Burdeos en 2016. Donde el objetivo no era otro que mejorar, en la medida de lo posible, las condiciones de vida de los ocupantes. No estoy en sus cabezas, pero estoy seguro que sus premisas de partida no eran el olor de las paredes ni el sabor de los pilares, sino más bien resolver los problemas del día a día. Esas viviendas eran muy pequeñas y apenas gozaban de una buena luz y ventilación natural. Tras su intervención en el mastodóntico y racionalista bloque de apartamentos, cada hogar goza de una estancia extra ubicada en la fachada que hace las funciones de terraza interior debido a sus grandes ventanales de suelo a techo. Inevitablemente la estética de la fachada cambió por completo, acercándose queriendo o sin querer, a una línea estética fácilmente identificable con el resto de sus obras. También cambiaron los espacios, acabados y texturas interiores y por lo tanto, seguro que también cambió la transmisión de emociones entre edificio y usuario. Pero no es más que una consecuencia inevitable al resolver correctamente un problema determinado.

El uso de materiales modestos, la inteligente estrategia de cambiar sólo lo que no funciona o poner en primer orden de prioridades el confort y bienestar de la vida de los habitantes son solo tres lecciones que estos maestros pueden ofrecernos.  

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