Tiempo y Espacio

“La percepción de tu entorno te hace ser como eres y sentir como sientes. Y es aquí donde la arquitectura adquiere un valor significativo»

La arquitectura, al igual que el resto de las artes, es prisionera de un tiempo y un espacio determinado. Picasso no hubiera sido el máximo exponente del cubismo si hubiera nacido en 1504 y viviese en Roma, sus manos serían las mismas, sus cuadros no.

Curiosamente los incas utilizaban la misma palabra: “pacha”, para definir tanto el espacio como el tiempo, expresando directamente con su lenguaje que estos dos conceptos están íntimamente relacionados. Tanto es así, que desde la teoría de la relatividad de Einstein, la expresión espacio-tiempo es parte fundamental de la física moderna, tratando estos dos conceptos como inseparables y entendiendo que el tiempo no se puede desligar de las otras tres dimensiones ya que este depende también del estado de movimiento del observador.

En lo relativo al espacio, podemos concluir que al igual que una casa en Noruega requiere de ciertas características que resuelvan los temas ligados con el clima y la cultura del país, una casa a orillas del Mediterráneo requiere de otras. El animal que va a habitar ambas es de la misma especie, sin embargo, cada uno requiere de unas necesidades distintas, a pesar de que ambos coman, duerman y se duchen por las mañanas. Al reducir la distancia sucede exactamente lo mismo, no deben de ser iguales una casa de cara al mar que una que esté de espaldas. Seguramente sí que coincidan en lo relativo al sentimiento de pertenencia-identidad, ya que ambas se encuentran en el mismo lugar, pero no en el mismo entorno.

En cuanto al tiempo, tanto las condiciones del presente como las del pasado tienen gran influencia en la forma de entender la arquitectura, cómo percibo el mundo que he vivido y cómo me imagino que será el mundo que viene por vivir. En cierto modo, sólo somos la continuación de algo más grande, una gota de agua en el cauce de un río que nunca se seca.

El sonido de los pájaros al despertarte en casa de tus abuelos las mañanas de verano, el olor que desprendían las paredes, paredes que al tocarlas transmitían la misma sensación que al olerlas. La percepción de tu entorno te hace ser como eres y sentir como sientes. Y es aquí donde la arquitectura adquiere un valor significativo, donde dejan de ser mera construcciones para refugiarse y empieza a ser algo más. Se trata del diseño del mundo que nos rodea; de nuestras ciudades, nuestras casas, nuestros dormitorios, nuestra cama. En cierta manera, tu entorno te da forma.

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