Una vida tranquila

“Puedes tener la mejor vista del mundo, pero si no puedes tocarla, no tienes nada. Solo una pegatina en la pared.

La casa que construyó Utzon en Mallorca es una oda al mar, al horizonte y a la forma de vida inundada en paz. Está construida en lo alto de un acantilado frente al Mar Mediterráneo y con una distribución en planta que evoca en cierta manera a la Acrópolis griega, con varias piezas macladas entre sí y algo giradas pero sin perder la omnipresente vista al infinito. Sin lugar a dudas, la casa no sería de la misma manera en otro lugar y es el entorno natural el que determina y ensalza los aciertos de este proyecto. Sin embargo, ¿por qué nadie conoce a sus casas vecinas? En ese mismo acantilado y en casi todo el perímetro de la isla existen viviendas y cada una de ellas con sus inquietudes formales y particularidades constructivas.

Ninguna es como Can Lis, llamada así en honor a la mujer de Utzon. En ella, la luz y la sombra dan carácter a los espacios y la piedra, ubicua en prácticamente todos los lugares posibles. Nos recuerda a la propia isla. Pese a ser tan particular en tantos sentidos, lo que realmente caracteriza esta vivienda es su forma de ser vivida. Todas las piezas o zonas están literalmente separadas entre sí, lo que obliga a salir a la intemperie para recorrerla, haciendo partícipe a la naturaleza en el día a día de sus ocupantes. El sol, los árboles, las nubes o incluso la lluvia son parte de la experiencia de vida y sentirlos en tu piel, en tu propia casa, te conecta aún más con tu entorno que abrir un gran ventanal de vidrio a la playa.

Todos hemos soñado alguna vez con vivir frente al mar, o en una casita en la montaña, pero muy pocas personas se paran a pensar como debería ser esa casa. Damos por hecho que será una casa grande, ya que puestos a soñar, cuanto más, mejor. Con grandes espacios, salones, dobles alturas, grandes paños de vidrio con impresionantes vistas en todas las direcciones. Aire acondicionado en cada estancia y a ser posible, suelo radiante en toda la casa para mantener los pies calentitos en invierno.

Al final, lo que nos encontramos en la mayoría de viviendas contemporáneas es una edificación compacta que podría funcionar igual de bien en primera línea de playa en Mojácar o entre medianeras en un pueblo de Cáceres. Lo que importa no es cómo se viva, sino el impresionante y ultramoderno diseño de nuestra casa en el “paraíso”. Puedes tener la mejor vista del mundo, pero si no puedes tocarla, no tienes nada. Solo una pegatina en la pared.

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